Reebok

La historia de la marca Reebok comienza allá por 1890 en un pueblito inglés. Era allí donde Joseph William Foster, comenzó a producir y comercializar unos tenis de un corte muy sencillo, pensados para hacer deporte únicamente.  

Alcanza mayor popularidad cuando se le ocurre poner clavos a unas zapatillas de correr, teniendo una gran acogida por parte de los atletas. Esas zapatillas las llamaron Foster y durante 50 años fueron consideradas las mejores para correr. Años más tarde y por un antílope africano deciden cambiar el nombre de J.W. Foster and Sons con el que comercializaban calzado deportivo a Reebok. 

Fue en 1979 cuando un experto en marketing deportivo, descubrió y valoró de forma muy positiva los productos deportivos de la marca, posicionando las zapatillas en especial en un altísimo valor. 

Marca pionera, en apostar por colecciones y deportes que en el momento fueron más orientados para mujeres, como fue el aeróbic, fue tal su aceptación que las consumidoras comenzaron a ponerlo para salir, sin tener que ser para una actividad deportiva. 

Fue en 2006 cuando la marca alemana Adidas, adquiere la marca, controlando así un alto porcentaje de usuarios de todo tipo de cortes, ya sean dedicados al deporte o usuarios que utilizan su ropa, playeras o complementos para una vida más casual. 

Reebok no tiene otro objetivo que la comodidad de sus usuarios, y no iba a ser menos en el campo de la ropa interior. Tiene una amplia gama de bóxers con diferentes larguras de la pernera, tejidos, o también de corte slip. La marca invierte en encontrar los mejores tejidos para fomentar la comodidad, dando confort con tejidos que no permiten que la piel no tenga demasiada humedad manteniéndote seco y fresco durante todo el entrenamiento o durante el día a día. Y apuestan por un ajuste de compresión que permite la adaptabilidad al cuerpo dando una movilidad total, sin ningún tipo de restricción.